LA MENTALIDAD DE A DOS

Uno de los ámbitos en donde lamentablemente muchas personas fracasan tiene que ver con el matrimonio. Y digo lamentable, ya que éste es el diseño sobre el cuál se va a formar una familia y son las familias las que componen una sociedad.



Un punto en donde he notado que se suele fallar es en relación a la mentalidad con la cual se ingresa al matrimonio.


Es en esta nueva etapa de nuestra vida en donde tiene que haber una mentalidad de a dos, en otras palabras, dejar de ser uno para ahora ser dos en uno. Es un hecho común el esperar a que el otro se adapte y acomode a mi vida. Suelen aparecer ideas como “Yo me caso para que el otro cumpla ciertas funciones alrededor de mi vida pero yo no pienso cambiar ni renunciar a ninguno de mis proyectos de vida”, pero esta no es una mentalidad matrimonial ya que cuando dos personas se unen para formar una familia en algún momento sus proyectos terminan unificándose. Por el contrario, cuando hay dos proyectos diferentes cada uno va a tirar para su lado por lo que tarde o temprano se terminan generando conflictos de intereses.


He escuchado en muchas oportunidades a pacientes que vienen al consultorio y me cuentan que se casaron para que el otro se incorporara a su proyecto, se incorpore a su vida. Que le haga sentir seguro, que le proteja económicamente, que le haga sentir acompañado. De alguna se espera que sea la otra persona la que sume a lo que estamos tratando de vivir, pero tener una mentalidad de a dos hace justamente lo contrario, hace que uno mismo, pueda sumarse al proyecto de vida del otro. Lo voy a plantear así: cuando una persona ama hace que toda su vida se adapte al otro. Esta es la característica de los padres, un papá o una mamá se adapta a la vida de sus hijos. Modificamos nuestros horarios de sueños, modificamos nuestro orden en el hogar por el desorden de los niños, modificamos nuestro tiempo para adaptarnos a sus necesidades. Pero cuando alguien en lugar de amar “quiere”, está esperando que el otro se incorpore a sus proyectos. Querer, tiene mas que ver con atraer a uno mismo. Cuando alguien ingresa al matrimonio con una mentalidad egoísta, todo lo que va a hacer será tironear y si la otra persona tiene el mismo pensamiento la relación va a terminar por romperse.


Entonces nos encontramos con personas que están más casadas con sus profesiones, carreras y trabajos que con su mismo esposo o esposa y es cuestión de tiempo para que los proyectos personales tomen caminos separados para terminar destruyendo algo que en realidad nunca tuvo un fundamento sólido ya que nunca fueron uno.


Formemos matrimonios en donde los proyectos sean unificados.
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