EL MATRIMONIO COMO UN PACTO DE CONFIANZA

Las estadísticas afirman que los matrimonios se están disolviendo y el divorcio se ha constituido en una herramienta práctica de la vida cotidiana.



Esto pudo haber servido para algunas personas, pero se ha convertido en una tremenda epidemia que esta destruyendo los hogares y ha dejado generaciones enteras con crisis psicológicas.

Lo triste es que lo aceptamos como algo que puede pasar y hasta algo natural. Y digo que es triste porque nadie se casa pensando en separarse.


Cuando nos casamos lo que hacemos es introducirnos en un pacto de confianza ya que eso es el matrimonio. Por el contrario, el matrimonio no es un lugar de prueba en donde el otro tiene que hacer todas las cosas bien conforme a mis expectativas para así salir aprobado. El matrimonio es un pacto de asociación para formar una familia en donde debe haber un recurso psíquico básico para todas las personas:

La confianza

Sin confianza no se puede establecer un matrimonio saludable por lo que un error grave es pretender confiar a partir de pruebas que el otro pueda establecer: “yo voy a confiar en vos si me demostrás que puedo confiar en vos”. Eso no es confianza, es exigencia de pruebas y demostraciónes.

La confianza, es un recurso psíquico que debemos desarrollar nosotros y no a expensas del otro. Por supuesto que la actitud de la otra persona nos va a ayudar o a entorpecer la confianza, por eso es nuestra tarea generar una atmósfera que a nuestra esposa le genere confianza y viceversa. Me refiero a formas de vida que generen plataformas para que el otro pueda estar tranquilo. Pero el matrimonio no debe estar basado en protocolos de seguridad en donde debamos dar cuentas de todo por el temor de mi compañero o compañera.

Desarrollar confianza y volvernos confiables es una tarea que todos deberíamos llevar a cabo ya que de esta manera la vida es mucho más saludable.
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